Dicen que si se cierra un puerta, otra se abre, que cuando dejas de buscar, aparece lo que tanto estabas esperando, que el destino tiene mil cosas que darte, y otras mil que quitarte, pero que nunca te dejará sin nada.
Y aquí estoy de nuevo, mi puerta está entreabierta, aunque aún hace un poco de viento y no sabe bien hacía donde moverse, si abrirse del todo, o cerrarse para siempre. Sabe que no debe quedarse a la mitad, por que de ser así, nunca podría entrar, ni salir nadie. Es de esas puertas antiguas, de las que dan miedo al principio, de las que no es fácil entrar, una de esas desgastadas con el paso del tiempo, casi rota por los golpes que ha tenido que soportar, a veces se le cae la pintura, a veces ni siquiera se movió un sólo centímetro de donde estaba por mucho que quisieran entrar. Es una puerta fuerte, dura, de apariencia a prueba de balas, de esas que por más que intentes entrar no conseguirías ni siquiera llegar a tocarla.
Pero aunque esté desgastada, rota, casi sin pintura y tenga esa apariencia que pocos se atreverían a tocar... También es capaz de abrirse, también es capaz de enseñar todo lo que hay detrás de ella, por que aunque tenga esa fachada, esconde muchas cosas dentro.
Esa puerta sólo está esperando a que llegue la llave que pueda abrirla, sin forcejeo, sin golpes, sin romperla, sin quitarle más pintura... Esa puerta, mi puerta, sólo espera que vuelvan a restaurarla, a pintarla, a cuidarla, a que pueda abrirse sin miedo, a que pueda creer que un día el viento no volverá a destrozarla por completo.
Mi llave, tiene que ser de esas que sólo abren una puerta, no una llave maestra, por que mi puerta es única, mi llave sólo puede abrir mi cerradura, por que todo lo que esconde detrás no lo tiene cualquiera.
Hace poco tiempo me encontré una llave, de esas pequeñas, de las que pensarías que sólo abrirían un buzón o algo así. Yo también lo pensé, además de ser pequeña, era delicada, una llave que si la tocabas rápido, quizás podría romperse, o incluso podrías perderla entre las manos. Pensé, ''ésta llave es pequeña, nunca podrá abrir mi puerta'' pero con el paso de los días, me tenía más y más intrigada, la miraba cómo si tal vez pudiese encajar ahí.
Un día miré la puerta, pensando en que tal cerradura no podría cambiarse para ponerse una más pequeña, donde quizás entrara esa llave. Conforme pasa el tiempo, cada vez que las miro a las dos, no sé si la cerradura se está haciendo más pequeña, o es la llave la que se está poniendo a la altura de la cerradura.
No hay comentarios:
Publicar un comentario