Lo prometí y casi siempre he sido de esas personas que cumplen sus promesas, digo casi siempre por que cómo persona también he cometido errores y fallos.
No sé si es mi mente o mi corazón quien me está pidiendo algo tan necesario en estos momentos, no encuentro la razón, ni el motivo por el cual me pasa esto, aunque sé que la nicotina siempre ha sido el sustituyente a algo en mi vida, a cualquier cosa, tanto para la falta de felicidad, cómo la ausencia de tristeza, para evadirme del calor, o para calentarme cuando hace frío, para matar mi corazón un poco más o para acelerar sus pulsaciones. Sea cual sea el motivo, sé donde guardo los tres últimos, sé donde están escondidos, sólo tres, a los que debería ponerle algún nombre, o algún motivo.
A uno le pondré: ausencia, a otro: rabia y a otro: amor. Sí, creo que son perfectos, quizás cuando a ausencia le queden dos caladas y se termine de consumir, haya desaparecido por un instante, o quizás para siempre, o cuando rabia se acabe en la última aspiración de mi pecho, esperaré, sentada al lado de la ventana, cómo siempre, para ver si el viento se la llevo consigo, y espero que si, pues no habrá más caladas llamadas de ese modo.
''Amor'', sólo faltas tú, a pesar de todo, jamás te he consumido, jamás me he cansado de intoxicarme los latidos por ti. Tú, que siempre me quisiste desgarrar el corazón cuando quise consumirte entero. Tú, que aún sabiendo el daño que me harías, seguí hasta casi terminarte. A ti, a quien debo mis noches de placer, mis días felices sabiendo que algún día te acabarías. A ti, al que aún sabiendo que terminarías jodiéndome hasta la respiración, te quise consumir hasta que se apagara la llama. Amor, a ti nunca terminaré de consumirte, por eso terminé consumiendo ausencia y rabia sólo por no tenerte a ti. Sé de sobra que tu siempre te quedarás ahí sin que te de la última calada, por que no soy capaz de apagarte para siempre, por que sin ti, aunque mates lentamente, aunque duelas, das ese placer que ni ausencia ni rabia, ni otras drogas producen. Amor, uno de los motivos por los cuales no te he encendido de nuevo, es por que estoy esperando a que produzcas esas ganas de querer matarme por ti, que a veces noto cómo te pones enfrente mía casi con el encendedor al lado, diciendo: consume ahora, sienteme por tus venas, deja que bombeé tu corazón aún más rápido. Lo sé, lo he sentido, he querido, pero no me he atrevido, y sé que te he vuelto a ver.
Te he visto acercarte a mi cómo si supieras que me fumaré cada parte de tu cuerpo, te he visto en mi cama, te he visto sonreír, te he visto bajando de ese tren diciéndome ''¿no me vas a saludar?'' te he visto poner esa cara de ''ven, acércate, quiero que nos consumamos ahora'' te he visto diciendo ''esto no lo hacen las amigas ¿eh?'' cómo queriendo decir, 'sabes que en el fondo somo algo más' incluso te he visto escribiendo ''tengo ganas de ti.''
Ahora, déjame decirte, que si me acercas un poco más el mechero, quizás acabe encendiéndome otra vez ese cigarrillo, que tengo que consumir, pero no quiero consumirlo sola, que fumar nunca se pudo si no se enciende una llama antes y que sé que está ahí, pero sólo tienes que pulsarlo un poco más.

No hay comentarios:
Publicar un comentario